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Asegura Munguía que espectaculares no regresarán a Puerto Vallarta
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Asegura Munguía que espectaculares no regresarán a Puerto Vallarta

Asegura Munguía que espectaculares no regresarán a Puerto Vallarta

El presidente municipal Luis Munguía González declaró que los espectaculares no volverán a instalarse en Puerto Vallarta, incluidas las pantallas digitales. Señaló que la propuesta del nuevo reglamento de imagen urbana no fue elaborada por su gobierno.

 

El borrador del reglamento de imagen urbana de Puerto Vallarta, con el cual se pretende sustituir al Reglamento de Imagen Visual e Identidad vigente desde 2016, fue presentado el pasado 26 de marzo en sesión del Consejo Municipal de Desarrollo Urbano por su presidente de la Comisión de legislación y trámites, Ramón Valdez López, quien a su vez es el presidente del Colegio de Arquitectos de Puerto Vallarta del Estado de Jalisco A.C.

 

Después que el tema trascendió a los medios de comunicación, el la última sesión del consejo el 15 de abril pasado, se mencionó que solo se trataba de un borrador a discutir. No obstante, el tema fue polémico, pues para llegar a su prohibición el Ayuntamiento tuvo que pelear en tribunales para quitar los anuncios.

 

No obstante, el alcalde ha comentado públicamente que su administración no permitirá la instalación de los espectaculares ni pantallas digitales.

 

Contexto

El primero el poner un alto en el tema fue el exalcalde Javier Bravo Carbajal, quien mandó quitar una pantalla digital instalada en el crucero del Pitillal por el entonces gerente de la estación de radio La Explosiva, Luis Carlos Mendiola, actual asesor del presidente municipal, Luis Munguía. Pero los espectaculares continuaron.

 

Después de tomar protesta como alcalde, una de las primeras acciones de Salvador González Reséndiz fue emprender una batalla legal contra los espectaculares en 2010. Primero se tumbaron los espectaculares aduciendo la peligrosidad de los mismos por medio de Protección Civil Municipal. Los empresarios se ampararon, pero los jueces ordenaron que las cosas se mantuvieran como estaban, es decir, las estructuras ya se habían quitado y no se podían volver a instalar. En ese intermedio se aprobaron reformas para prohibirlos por la contaminación visual que representan.

 

En el trienio de Ramón Guerrero Martínez hubo un intento de volver a instalarlos a partir de los resolutivos de un tribunal. No obstante, el entonces Gobernador Aristóteles Sandoval le llamó al “Mochilas” para establecer una estrategia coordinada para que aquello no sucediera. El 13 de marzo del 2013, Guerrero clausuró de forma parcial los anuncios espectaculares que habían sido instalados una semana antes y dijo que se presentaría una denuncia penal por falsificación de documentos por acuses de recibo del proceso legal.

 

En agosto del 2025, el Gobernador Pablo Lemus anunció que se retirarían los espectaculares de la Zona Metropolitana de Guadalajara e inclusive, señaló que había cuatro órdenes de aprehensión contra dueños de las estructuras. El 16 de febrero pasado, uno de ellos, Francisco “N”, fue detenido en Tijuana, tratando de cruzar a Estados Unidos. Él era uno de los que tenían anuncios en esta ciudad hace 16 años.

 

El Gobierno de Jalisco pidió a los municipios de la ZMG que aprobaran un acuerdo para que se le diera facultades para regular la publicidad irregular, a través del Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana de Guadalajara (Imeplan). Zapopan y Guadalajara fueron los primeros en hacerlo. En Puerto Vallarta están prohibidos, pero aquí se quiere hacer lo contrario, regresarlos.

 

El Consejo Técnico del Observatorio Ciudadano del Centro Histórico de Puerto Vallarta, a través del arquitecto Alberto Reyes, experto en normativa urbana, elaboró un análisis de la propuesta del nuevo reglamento de imagen urbana. En específico del tema de los espectaculares, indicó:

 

“Los espectaculares representan uno de los elementos con mayor capacidad de transformación visual del territorio, particularmente en corredores turísticos y ejes viales estructurantes. La falta de regulación específica genera un escenario de ambigüedad normativa, en el cual su autorización o restricción queda sujeta a interpretaciones administrativas, debilitando la seguridad jurídica del instrumento. Adicionalmente, el reglamento no establece parámetros técnicos fundamentales, tales como: dimensiones máximas, alturas permitidas, distancias entre estructuras, relación con la sección vial o el contexto urbano, ni criterios de visibilidad o impacto paisajístico. En consecuencia, el borrador presenta un sesgo restrictivo general”.

 

En el Reglamento de Imagen Visual e Identidad de Puerto Vallarta vigente desde 2016, establece en el artículo 56 que “Queda prohibido construir, levantar, instalar, desplegar, modificar o reparar cualquier estructura, muro, alambrado, mampara o marco, así como pantallas displays o grand displays, ya sean propios o ajenos, que tengan como propósito anunciar cualquier producto o servicio, al título que fuere, dentro del Municipio”.

 

Pero en el borrador del reglamento de imagen urbana que se pretende aprobar se contemplan espectaculares, pantallas LED y paneles LCD instalados en fachadas o mobiliario, imágenes o videos proyectados en muros o espacios públicos, publicidad móvil con dispositivos digitales en vehículos, bicicletas, drones o elementos en movimiento y publicidad interactiva con sistemas con sensores e interacción digital con usuarios.

 

Entre los nuevos conceptos que se manejan también se mencionan las intervenciones artísticas con un marco para regular murales, grafiti y esculturas en espacios públicos a través de un Padrón Municipal de Manifestaciones Artísticas.

 

“El reglamento remite a instrumentos no incorporados, lo que genera un vacío operativo inmediato. La regulación del arte urbano queda supeditada a un plan inexistente en el documento, lo que limita su aplicabilidad y abre espacios de discrecionalidad. En segundo lugar, se identifica un sesgo estetizante del Centro Histórico, en el que las intervenciones artísticas parecen orientarse más a reforzar una narrativa visual homogénea —vinculada a la imagen turística del destino— que a reconocer la diversidad de expresiones culturales urbanas. Esto puede derivar en una instrumentalización del arte urbano como recurso escenográfico, en detrimento de su potencial como herramienta de apropiación social del espacio. La ausencia de criterios claros para distinguir entre: conservación patrimonial, intervención contemporánea, y expresión cultural comunitaria, genera un campo normativo ambiguo que podría restringir prácticas legítimas o, por el contrario, permitir intervenciones descontextualizadas”, consideró el arquitecto Alberto Reyes.

 

El proyecto del nuevo reglamento también habla de regular la instalación de paneles solares y otras tecnologías renovables, exigiendo que se integren estéticamente en las edificaciones; creación de un Registro Digital de Autorizaciones de Imagen Urbana con información georreferenciada accesible al público; promueve corredores bioclimáticos, techos verdes, muros verdes, jardines de lluvia y sistemas de biorretención como parte del paisaje urbano; define la arquitectura “Estilo Vallarta” y busca reconocer el patrimonio inmaterial, como tradiciones, gastronomía y oficios, integrándolos a la imagen del municipio.