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Joven denuncia golpiza en bar del centro y tortura policial en Puerto Vallarta; exige justicia ante Asuntos Internos
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Joven denuncia golpiza en bar del centro y tortura policial en Puerto Vallarta; exige justicia ante Asuntos Internos

Joven denuncia golpiza en bar del centro y tortura policial en Puerto Vallarta; exige justicia ante Asuntos Internos

 

Adrián, un joven de 25 años, ha alzado la voz para exigir justicia tras sobrevivir a una violenta agresión física y a un posterior caso de abuso, tortura y detención ilegal por parte de elementos de la policía municipal de Puerto Vallarta. Este miércoles, el afectado interpuso una queja formal ante Asuntos Internos para señalar a los oficiales involucrados.

 

Los hechos ocurrieron durante la madrugada del domingo 30 de agosto (entre la 1:00 y las 2:00 a.m.), tras haber salido la noche del sábado en compañía de su entonces compañero de casa, el abogado penalista Francisco Javier «N» y la novia de este, Nancy.

 

Al encontrarse en el Bar karaoke La Regadera en el Centro, surgió una inconformidad por un cobro erróneo en la cuenta. Adrián solicitó hablar con el gerente para aclarar la situación, pero el empleado de la entrada del bar respondió de manera violenta, propinándole un golpe en el pómulo izquierdo y un segundo impacto que lo derribó al suelo.

 

Lejos de recibir ayuda de su acompañante, Francisco Javier se colocó encima de Adrián para asfixiarlo y amenazarlo de muerte, ignorando los gritos de su novia, quien le pedía que lo soltara porque lo iba a matar. Debido a la asfixia, Adrián perdió el conocimiento.

 

Adrián despertó tirado en la vía pública, en la intersección de las calles Morelos y Abasolo. En lugar de recibir asistencia médica por parte de los seis oficiales de la policía municipal que lo rodeaban —pertenecientes a las patrullas identificadas con los números PB-559, PB-539 y PB-533—, los agentes lo acusaron de insultarlos y amenazarlos.

 

A pesar de que la víctima se identificó, mostró su credencial y solicitó el apoyo de los oficiales pidiéndoles sus nombres y cargos, los policías se negaron a identificarse. En su lugar, lo esposaron, lo cargaron en vilo y lo arrojaron a la parte trasera de una unidad, «me aventaron como si fuera un costal de papas».

 

Durante el trayecto a los separos, los policías ejercieron violencia física extrema contra él: mientras unos le sujetaban los pies, otros lo asfixiaban turnándose para presionarle el pecho y el abdomen con las rodillas para impedirle respirar, al tiempo que le propinaban cachetadas y escupitajos en el rostro, por estos golpes tiene un ojo morado.

 

Al llegar a la comisaría, las agresiones continuaron. Adrián fue ingresado negándosele sistemáticamente el derecho a realizar una llamada telefónica para contactar a su familia o a un abogado. Además, las esposas le fueron colocadas con excesiva fuerza, causándole heridas en las muñecas, y fue obligado a permanecer esposado dentro de la celda por más de 12 horas.

 

El joven permaneció privado de su libertad durante dos días, siendo liberado hasta el martes a la 1 pm, únicamente porque su familia acudió a indagar directamente a la comisaría tras notar su desaparición.

 

Cabe recalcar que personal de Jueces Municipales también lo insultaron pues querían que firmara hojas que ellos mismos tapaban y al negarse, le dijeron «aquí los huevos no son al gusto, firma o te volvemos a meter a la celda».

 

Además cuando llegó a la Comisaría la madrugada de ese domingo, no le tomaron sus generales ni lo llevaron a revisión con el doctor, lo cual es una clara violación al protocolo. En el parte de novedades su detención tampoco fue registrada y al solicitar información Vallarta Hoy, se señaló que entro como «N», pese a que la única pertenencia que traía consigo era su cartera con su credencial.

 

Adrián sospecha firmemente que su agresor y excompañero de vivienda, Francisco Javier, está coludido con la policía local, debido a que este último trabajó previamente en la Fiscalía, de acuerdo a la víctima. Actualmente, el joven no ha podido regresar a su domicilio a recoger sus pertenencias debido a que la persona que lo acompañaba lo amenazó de muerte si volvía a poner un pie en la casa.

 

Decidido a que su caso no quede impune, Adrián inició las acciones legales correspondientes. Además de la queja presentada este miércoles ante Asuntos Internos, interpondrá denuncias ante la Fiscalía del Estado por las agresiones físicas sufridas por parte del personal del bar y de su excompañero de casa, así como una denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción en contra de los policías municipales por el abuso de autoridad y la tortura de la que fue objeto.